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 El último susurró con tigo [LenxRin]

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tenshi-san
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MensajeTema: El último susurró con tigo [LenxRin]   Dom Mayo 02, 2010 12:12 am

Este es mi primer fanfic en este exelente foro, así que por favor no sean duros con migo n_nU. Ya he escrito fanfic pero jamás he publicado un one-short Len y Rin. Espero que lo disfruten y sea de su agrado.



Te noté distante esa tarde, tu mirada reflejaba sobre tus ojos una profunda tristeza, y no lograba saber la razón de ello. Me partía el alma en dos al observarte así, y una punzada en mi pecho no me dejaba hablarte.

Te by en el patio de la escuela, abrazada en tus piernas, seguramente estarías llorando. Tus dorados cabellos ocultaban tu rostro y te aferrabas con cada vez más fuerza tus rodillas. Te observaba de una distancia lo suficiente lejos de ti, para que fuera fácilmente confundido con el susurró del viento. Un nudo se formó en mi garganta, y ya no podía soportar verte sollozar.

Mis piernas flaquearon y estuve apunto de rendirme y caer sobre el suelo, pero decidí avanzar hacía ti, necesitaba verte, necesitaba saber si estabas bien, lo cuál sabía perfectamente que no era así, ya que todo lo que tu sientes, esta latente dentro de mi, y puedo sentir en carne propia tu dolor.

No sabía, si no te habías dado cuenta, o me ignorabas, o tan solo querías que me acercara, pero llegué a estar a escasos centímetros de ti. Tenías tu rostro hundido sobre tus suaves manos y temblabas ligeramente. Parecías tan frágil a la vista, y eso me causo más daño.

Inhale profundamente aire, tratando de deshacer aquel nudo y confiando en mi voz, comencé a tareadearte una canción, tan suave, que solo el viento se llevaba mis melodías, pretendía calmarte, pero el sufrimiento que me causaban tus lágrimas, me llenaban la garganta de dolor, y una melodía lamentosa se escapaba de mis labios.

Comenzaste a taradear tú también al mismo ritmo que yo, te secaste suavemente los ojos y me miraste. Bastó esa única mirada para que mi mundo se fuera abajo. Me sonreías, pero aquella sonrisa, estaba complementada de angustia.

Miraste hacia el anaranjado cielo, y unas rojizas nubes lo adornaban. Cerraste nuevamente tus ojos, pero suavemente; y tu melodiosa voz tarareaba nuevamente la canción, una nueva sonrisa se dibujo en tu rostro, una más tranquila, y llena de paz, que al poco tiempo me termino por convencer a terminar de entonar melodías.

También me senté, al lado tuyo, y tomé tu hombro para que recostaras tu cabeza. Te miré a los ojos y me encontré con mi propio reflejo. En el puede ver nuestros profundos ojos verdes sumergido en un mar de sentimientos desconsolados. Una sonrisa cargada de pena, mientras que nuestras manos temblorosas se entrelazaban. Apoye mi frente con la tuya y nos volvimos a mirar. Esta vez, dejaste escapar una lágrima que corrió por tu mejilla. Acerqué mi mano libre y la sequé, el contacto con tu aterciopelada piel se paró mi corazón y me cortó la respiración.

Cuando comencé a sentir que tus labios temblaban y tus ojos se humedecían completamente; te hundí sobre mi pecho y abracé tus hombros, tus gruesas lágrimas mojaban mi uniforme pero no importaba.

Mire por encima de tu cabeza, el horizonte, buscando palabras para decirte. No las encontré, pero solo pude decirte esto con voz temblorosa:  Somos cómo uno solo, tu dolor es el mió. A si que no llores más por favor . Alzaste el rostro y seguramente te encontraste con mi rostro dolido. Me volviste a sonreír; estas sonrisas penosas me están matando, ¡por favor deja de hacerlo! Pensé. Y solo gracias me dijiste. Te separaste de mí y entre tus dedos, tomaste los míos. Te recostaste sobre la hierba, y el viento desordeno nuestros cabellos completamente rubios.

Me acosté igualmente y nuestras manos se sostuvieron por un largo rato. Tomamos posición fetal, descansando sobre el pasto. Una brisa nos arguyó, devolviéndome mi canción que termine de susurrar para ti.

Aunque no pude preguntarte por tu sufrimiento, no he podido dejar de lamentarme por no haber echo nada para deshacerlo. El solo echo de haber estado así contigo por ese día me reconforto solo un poco este corazón herido.

Pero no puedo perdonarme el no haber podido volverte a ver sonreír, esa sonrisa que me hace experimentar que todo esto es una fantasía y que eres solamente tú la única para mí. Que nada más importa si tú estas feliz.

Me encantaba oírte decir mi nombre, con aquella voz que me causaba revuelos dentro del estomago.

Perdóname por no haberte conseguido la felicidad.

Y ahora que tu no estas, ya no puedo hacer nada más. Hubiera deseado que la última palabra no hubiera sido gracias. ¿Por qué agradecerme? ¿Qué cosa hice para que me agradecieras? Solo me haces sentir peor.

Jamás pude decirte cuanto te amo, pero ya no lo podrás oír, por que tu ya no estas junto a mí.
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